Serpientes y venenos: una pareja peligrosa

La serpiente es un animal enigmático, sigiloso y, en ocasiones mortal. El veneno que utilizan estos animales que caminan a ras de suelo puede ser fatal para el ser humano puesto que, una vez dentro del organismo, es capaz de acarrearnos graves secuelas o, incluso, acabar con nuestra vida. El efecto letal de estas sustancias es consecuencia de un porcentaje ínfimo, pero especialmente mortífero, de un pequeño grupo de ingredientes.
En la naturaleza, la supervivencia es la ley bajo la que se rigen la mayoría de las especies que viven en estado salvaje. La producción y utilización de venenos por las serpientes constituye uno de los sistemas de defensa y ataque más logrados dentro del mundo animal. Pero ni todas las víboras emplean el mismo líquido perjudicial a la hora de paralizar a su presa, ni todas las ponzoñas actúan de igual forma una vez que han pasado a la sangre.
Grupos diferenciados
Una de las clasificaciones más extendidas en cuanto a tipo de venenos es aquella que diferencia a éstos según su composición, base que influye directamente en la que será la forma de actuar de dicha ponzoña en el organismo donde ha sido inocuada. Podríamos extender los criterios de diferenciación en el modus operandi del tóxico a muchas circunstancias: desde la zona del cuerpo donde ha sido vertida, a la actividad y cantidad de veneno, al peso de la víctima, etc.





