Sentidos de los reptiles
El sentido de la vista es, sin duda, el más importante entre los de los saurópsidos. Utilizan la vista para conseguir alimento y pareja, para conocer su territorio, defenderse o huir. Prueba de la importancia de la vista es la coloración de muchas especies: moteada o rayada, coloración contrastada y colores vivos en plumas y escamas. Los embriones de los saurópsidos poseen un pequeño tercer ojo, u ojo parietal, que solamente se conserva hasta la edad adulta en los tuataras. Este órgano está bajo la piel, y es muy sensible a la luz. El de los tuataras posee retina y cristalino. Aunque otros saurópsidos poseen un ojo parietal , no está tan desarrollado en los tuataras, y en las aves no existe. Las serpientes poseen el sentido de la vista más desarrollado, pues son capaces de detectar radiación infrarroja mediante receptores situados cerca de las fosas nasales. Muchas aves poseen una vista excepcional, y son capaces de detectar alimento o pareja desde una distancia considerable. Los cocodrilos y otros saurópsidos acuáticos poseen un párpado adicional que les permite ver bajo el agua
El sentido del olfato también está desarrollado, especialmente en varanos y serpientes. Los receptores químicos están en la lengua, y necesitan sacarla para detectar olores. El órgano de Jacobson, situado detrás de la boca, detecta las sustancias recogidas por la lengua. Las serpientes lo utilizan para detectar presas. En esta caso, los orificios nasales sólo sirven para la respiración. Las aves no tienen muy desarrollado este sentido, excepto algunas, como los kiwis de Nueva Zelanda.
Los saurópsidos, aunque tienen oído, no está muy desarrollado. Los lagartos poseen una pequeña abertura auditiva. Las serpientes carecen de oídos. Las tortugas tienen oído medio e interno. Los cocodrilos usan más este sentido, y algunos se comunican por medio de sonidos. Las aves lo tienen bien desarrollado, con oído medio e interno, pero carecen de orejas, por lo que tienen que rotar la cabeza para escuchar el origen de las vibraciones. Algunas, como los guácharos, utilizan la ecolocación para guiarse en la oscuridad.
El tacto no es muy útil en gran parte de los saurópsidos, debido a la presencia de las escamas. Las aves poseen los corpúsculos de Herbst en la lengua, que les ayuda a captar cambios de presión.





