Programa: “abeja, insecto detector furtivo”
![]()
Debido a que las abejas poseen estas virtudes sensoriales en cuanto percibir muy bien los olores, los sabores y las vibraciones, los americanos no han sido los únicos en interesarse en estas cualidades especiales, aunque sí han sido los pioneros.
El Centro de Investigación sobre la Cognición Animal (CRCA) explica, en el marco del aprendizaje olfativo y cognitivo de las abejas, que un olor está asociado a la presentación de una solución azucarada. El sólo olor es capaz de provocar la extensión del proboscis (lengua) en una abeja que se encuentre en ayunas.
En Europa, las abejas también han sido utilizadas para detectar explosivos. Air Science Technologies, fundador y productor especialista de sistemas de confinamiento de humos, ha suministrado a Inscentinel Ltd (sociedad con base en Inglaterra) un elemento químico móvil para desarrollar un sensor que utiliza a las abejas libadoras para poder detectar los rastros de vapor de los explosivos.
Los investigadores entrenan a las abejas poniéndolas frente al flujo de aire que contiene rastros de los productos químicos utilizados en los explosivos. Inmediatamente, se las recompensa con un preparado azucarado que la abeja asocia enseguida con el olor del explosivo.
En sólo 15 minutos, las abejas están entrenadas y listas para ser colocadas en unas cajas especiales que controlan el movimiento de sus proboscis (lenguas). Ni bien ingresa aire en las cajas, las abejas sacan sus lenguas al detectar los vapores de los químicos explosivos (dinamita, plástico o no importa qué sustancia sea la utilizada por los terroristas). Esto desencadena el movimiento de las detectoras dentro de las cajas como señal de alerta.





