Los orígenes del caballo

Este mamífero es uno de los animales más bellos y que más ha facilitado la vida del hombre durante muchos años. Sus orígenes podemos encontrarlos en América del Norte, donde habitó hace 55 millones de años el eohippus, su antecesor equino.
El eohippus tenía un tamaño que oscilaba entre los 20 y los 40 cm. de altura, con cuatro dedos en las extremidades anteriores y tres en las posteriores. A simple vista era similar a un perro. También se han encontrado restos fósiles de esta especie en Europa.
Su propia evolución le hizo aumentar su altura hasta los 115 cm. y perder sus dedos hasta hacerse monodáctilo, es decir, con un solo dedo. Poco a poco su único dedo se endureció hasta desarrollar pezuñas para poder huir de los depredadores.
Pronto surgirían sus mandíbulas, desarrollándose hasta llegar a la especie denominada equus, de ahí el nombre de equinos, y del que procede toda la familia de los caballos. En realidad esta teoría no está aceptada por la totalidad de la comunidad científica, aunque sí es la más extendida.





