Longevidad (edad) de los reptiles

La edad de los saurópsidos, como en todos los grupos animales, es variada. Algunos lagartos pequeños no viven mucho más de un año, pero las boas y pitones grandes alcanzan los 30 años, los dragones de Komodo llegan a los 40 años y los tuátaras pueden llegar al siglo de vida. Las tortugas son famosas por su longevidad, ya que algunas casi han vivido 2 siglos. Las aves también varían mucho en longevidad, con máximos de 70 u 80 años para cuervos y loros. La longevidad depende de dos factores: el tamaño (normalmente, cuanto más grande sea el animal, más vive) y el metabolismo (cuanto menos activo sea el animal, más vive). Los especímenes en cautividad normalmente alcanzan más edad que los salvajes. Algunos saurópsidos longevos son famosos por su edad. Es el caso de Henry, el tuatara más longevo del mundo (actualmente se encuentra en un museo en Invercargill, en Nueva Zelanda), el Solitario Jorge (último ejemplar de su subespecie, con un futuro poco prometedor), la fallecida tortuga Harriet (que llegó a los 175 años) y la tortuga más longeva de todos los tiempos, Tu’i Malila, que murió a los 192 años en 1965.





