Establecer los límites en la relación perro-humano
Hay ocasiones en las que, tener un perro, es algo feliz para todos, nos sentimos bien, lo queremos y él también nos lo demuestra. Pero hay veces en las que es el perro el que termina de hacerse dueño de la casa y eso es algo que no podemos tolerar porque sería una mala socialización así como un mal status (hay que saber quién es el perro y quién el dueño).
Por eso queremos darte algunas pautas para que entiendas cómo se debe educar y fortalecer ese vínculo.
* La comida de los perros has de dársela después de comer los humanos. Es decir, primero comeremos nosotros y después le daremos de comer al perro. Por supuesto, sus cachorros (agua y pienso) han de estar en una zona diferente a la que nosotros comemos.
* Si el perro está en casa y está tumbado en el sofá o en mitad del pasillo, es él quien se tiene que mover, no adecuarnos nosotros a lo que hacen sino que ellos sean los que se adecúen a nosotros.
* El perro no decide cuándo jugar y cuándo pasear. Somos nosotros quienes hemos de hacerlo.
* Cuando venga una visita a casa el perro no debe ponerse a ladrar, ni a oler, ni a estar encima de uno. Debe quedarse quieto o tumbado y, por supuesto, no ir él por delante para recibir al invitado.






