El hurón como animal de compañía
Dicen que el hurón aúna, como animal de compañía, las ventajas de los perros y de los gatos. Por un lado, son cariñosos, juguetones y familiares como los perros y, por otro, son limpios y silenciosos como los gatos. Además por su pequeño tamaño son ideales para vivir en la gran ciudad.
Otra ventaja, con respecto a los perros, es que no necesitan que se les saque a pasear cada día, aunque si que disfrutan y mucho con los paseos. Hay que saber que su curiosidad les lleva a esconderse e investigar todos los rincones de la casa.
Además los hurones son muy inteligentes y son capaces de aprender trucos con los que sorprender a familiares y amigos. Su carácter inquieto puede llegar a resultar irritante si no se les educa y marca límites desde el principio. Pero, como hemos dicho, su inteligencia les hace ser buenos alumnos.
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El nombre científico del hurón es Mustela Putorus y se trata de un mustélido y no de un roedor como pueda parecerse. Son por tanto familiares de las nutrias, los tejones, las comadrejas o las martas. En la antigüedad los hurones salvajes fueron domesticados para su uso en labores de caza pero hoy en día se trata de animales completamente domésticos. Un hurón macho adulto suele medir unos 45 centímetros y pesar entre 1′5 y 2′5 kilos. Las hembras suelen ser más pequeñas, rara vez alcanzan los 40 centímetros ni superan los 2 kilos. Los hurones alcanzan la madurez sexual a los cinco meses de vida, pero no es conveniente cruzarlos hasta que cumplan 10 meses. Su celo es permanente, así que si no queremos que nuestros hurones críen, la mejor solución es la esterilización. El periodo de gestación dura 42 días aproximadamente y las camadas pueden ir de 1 a 5 crías.





