Antes de comprar una iguana verde ¡pensémoslo! (II)
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Ahora bien, la iguana común es igual de capaz de defenderse en caso de peligro. Ante la amenaza, infla su cuello, eriza la cresta dentellada que bordea su espinazo y agita su papada azulada bajo su garganta. Sopla y se lanza sobre el adversario para morderlo. En la batalla, su larga cola abofetea como un látigo.
Es un lagarto que marca su territorio. Suele bajar, regularmente, al suelo para que sus congéneres respeten su dominio. La hembra es tan agresiva como el macho o, tal vez, más. Esto se torna más notorio cuando encuentra un buen lugar en el suelo donde instalar su nido.
Ahora bien, la iguana verde se encuentra, completamente, indefensa frente a los cazadores y a sus armas. Es una especie cazada por su piel y por sus huevos. En determinados sitios es doblemente valorada por ser una especie tan exótica. Así y todo, son más estables que el resto de sus congéneres. Notablemente más estables que las iguanas marinas, por ejemplo.
Muy lentamente, la iguana verde se ha ido instalando en las Antillas y, cada vez más y más, ha ido tomando el lugar de otros animales, incluso de otras antiguas iguanas que habitaron estas islas durante largo tiempo.





